• El temor de un hombre sabio, de Patrick Rothfuss

Con estos ojitos y mi abalorio Kindle me he metido entre pecho y espalda este tocho al cual, ya aviso, le sobran páginas. Le sobra iniciación, así, en general: bien a las artes marciales, bien a las artes amatorias con hadas, bien al aprendizaje de lenguas milenarias... lo típico que haces con diecisiete años, vamos. Por lo demás se deja leer porque mantiene el interés -conmigo lo ha conseguido- y te deja preparada para desembolsar el importe de la tercera parte. Sin embargo, a mí estas cosas me ayudan a disfrutar del verano, un ladrillico de fantasía que te tiene despierta a las dos de la madrugada varios días seguidos es un placer estival al que no me da la gana renunciar aunque en unos cuantos capítulos dieran ganas de avanzar a galope de pantalla sin mirar atrás. 

Recomendación: a quien haya leído la primera parte, El nombre del viento.

NOTA DE PRÉSTAMO: Es la primera vez que prefiero no leer el ejemplar de la biblioteca, un calzamesas de medio metro de altura. Esto es para leer en e-book. Por el precio que pagué, lo doy por amortizado. 

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